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Hipótesis sobre el ADN

 

¡Una teoría no es nunca más que una hipótesis que se confirmó!

A partir de la hipótesis del neuromatriz cerebral, formulada por Ronal Melzac, por lo que se refiere a la percepción de los miembros fantasmas, previ la posibilidad de aplicarlo de manera más general.

Utilizando el siguiente principio enunciado: “esto no hace no parte de mi cuerpo, yo deben ella rechazar”, yo de consecuencia pensaron que este sistema de neuromatriz  cerebral al cual viene a superponerse el neurofirma somático, podía también administrar el sistema inmunitario.

Pruebas existen (psiconeuroinmunologia) acerca de la influencia del sistema periférico sobre el sistema inmunitario, viniendo a confirmar que no posee una total independencia.

Previ posteriormente que este neuromatriz  - innata debía contener una clase de representación “olográfica” de serlo final, tal como debe pasar a ser.
En este caso, tendríamos una explicación lógica que establecería respuestas a muchas cuestiones no resueltas. El fenómeno del crecimiento y su paro encontraría su explicación en el hecho de que mientras el neurofirma no correspondiera al neuromatriz , se mantendría el orden de multiplicación celular. Cuando este neurofirma corresponde al neuromatriz , la orden se daría de cesar la multiplicación celular y no proceder, más tarde, más que a un replicación controlado.

Si esta orden no se daba, no dejaríamos de desarrollarnos.

Previ la posibilidad de un desajuste local en relación con el sistema periférico, induciendo una pérdida de información en el neurofirma. ¡Esta pérdida de información, pudiendo traducirse en “un agujero”, se podría que a cambio un orden de multiplicación celular esté emitido de nuevo, simplemente para colmarlo!
El defecto periférico persistente, dado que no se recogió ninguna información de reparación de este “agujero”, la multiplicación persistiría.

¿Sería allí el mecanismo de las neoformaciones?

Pero al proseguir esta reflexión, me dije que no era completamente lógica. En efecto, el somatotopia cortical forma parte de este circuito neuromatrizo dónde no figuran las vísceras.

Era necesario ir más allá y salir del sistema central
Mi investigación se orientó hacia los ganglios espinales (“el hombre segmentario”) ya que durante la formación del embrión, aparecen mucho antes de la estructura cerebral y medular, sus neuronas en T proyectan sus dendritas para formar los ganglios previscerales que a su vez van a conectarse a las vísceras en gestación. Sólo cuando “la fábrica” biológica” está en lugar que proyectarán suyo cylindraxes hacia el tuétano espinal para ponerse en contacto y establecer conexiones con los cylindraxes de las neuronas del sistema central, y también con los de los ganglios opuestos, superiores e inferiores; lo que formará los núcleos medulares. Los ganglios intercambian su información cruzada, dándoles así determinada autonomía en el control de los órganos, músculos, etc bajo su dependencia, sin que el sistema central sea obligatoriamente informado; excepto en caso de anomalía.

Lo que lo condujo a pensar que el somatotopia visceral debía encontrarse incluido entre algunos ganglios espinales que reunían su información por conexiones medulares asociativas (fibras tauto, hétéro y hécatomères completadas por las células de Golgi modelo II que constituyen una vía de asociación difusa de una enorme riqueza. J. y A. Delmas).

Previ el ganglio espinal como un “mini cerebro invertido” puesto que las neuronas en T que lo componen establecen sus conexiones medulares por sus cylindraxes y sus conexiones periféricas por sus dendritas. El sistema central es idéntico, las neuronas establecen sus conexiones corticales por sus dendritas y sus distintas conexiones, entre otras cosas medulares, por sus cylindraxes - que pueden alcanzar, a veces, una enorme longitud.

Hasta cierto punto, para simplificar, existe intercambios entre el “cerebro central” y los “cerebros periféricos”. Una clase de subcontratación con intercambios globales permitiendo al sistema central no saturarse por una muchedumbre de detalles quien la periferia puede administrar en parte.

Podríamos pensar que los núcleos medulares, los ganglios espinales y sus conexiones asociativas fueran el envase del neuromatriz visceral. Si no, a falta de este neuromatriz, que es lo que podría procurar que una víscera posea una forma, un volumen y una función idéntica en todos los individuos normales.

No es concebible que esta riqueza de detalles, por lo que se refiere a la totalidad de un individuo, esté del simple hecho de la asociación combinada de cuatro sustancias de bases que constituyen la doble hélice de ADN.

Falta algo de más sutil, que viene a añadirse esta a “banco de datos”.

¿Y si el hecho de desenrollar el ADN le hiciera perder una parte de su sentido?
Ponerlo “completamente” nos hace razonar fuera de los volúmenes. Y si su enrrollamiento tuviera una función precisa, otro que de hacerle tener menos lugar. ¡Y si algunas secuencias debieran encontrarse en situación de proximidad, eso podría quizá dar un sentido a las secuencias que “aparentemente no sirven a nada”!

¿Pero si se considera lo que el ADN posee un sentido suplementario cuando no se desenrolla, cuál podría ser?

Desde el principio de esta reflexión, todo vuelve en torno a una imagen, similar a un holograma, el neuromatriz cerebral - acerca de la forma y la función externa del hombre - y el neuromatriz visceral - acerca de la forma y la función interna -.

¿Holograma…?
La particularidad de un holograma es contenerse sobre una placa fotográfica “ilegible” en condiciones de alumbrado normal y de devolver su contenido - proyectado en el espacio - que bajo un alumbrado particular producido por un láser. Es por los juegos de las diferencias de fases entre un haz directo y el que cruza el apoyo fotográfico que se devuelve la imagen original. Una particularidad extraordinaria existe: se puede cortar un pedazo de la placa, por sí solo devolverá la imagen íntegra.
¿Qué se ve si se diseca una película olográfica?
Una hoja apoyo transparente, una sustancia gelatinosa conteniendo granos de dinero en densidad mayor o menor formante de las curvas sin ningún significado particular. Si se realiza análisis químicos él se encontrará distintas sustancia, pero no se sabrá siempre a que sirven. ¿Se imaginan que este holograma representa un ser humano, que se tome una pequeña curva en alguna parte y que se la reproduzca otra parte, puede ser nos habrán tomado una secuencia que representa un ojo o un brazo? Este sin haber incluido por qué mecanismo sutil parecerá de más en la imagen de serlo que modificó.

Porqué no prever - el razonamiento asociativo que es sin límites - que un gene sea un apoyo olográfico tridimensional. ¡El análisis del ADN puesta completamente no es más representativo quizá de lo que contiene que el análisis microscópico de la placa que soporta el holograma!

¿Y si eso fuera el caso?
Por supuesto, se sabe arreglar alguna secuencia de ADN en la mosca para que se encuentre con ojos suplementarios sobre una pierna o a otra parte. Pero se sabe utilizar esta secuencia aislada de su contexto para fabricar un ojo de mosca; no.

Si se prosigue el razonamiento, ya que es necesario seguir, es necesario plantearse la cuestión: se podría que existe una radiación capaz extraer una imagen tridimensional del holograma biológico contenido en el poco de ADN no desenrollado.

Ya podríamos eliminar algunos tipos de radiaciones, los de la luz visible por ejemplo, ya que su poder de penetración es insuficiente para alcanzar el embrión.

Estaría de naturaleza electromagnético y vinculado a la estructura de nuestro planeta. Poco probable (pero no imposible) ya que éste son extremadamente variable así como su orientación local y generaría diferencias según los lugares.

Estaría vinculado a las radiaciones electromagnéticas nucleares naturales, quizá puesto que en los casos de irradiaciones accidentales de las modificaciones genéticas se observan. No determinado (pero no imposible), puesto que estas radiaciones son también variables en distintos lugares del planeta.

Sería de origen cósmico, quizá ya que la irradiación por los rayos cósmicos puede causar cambios genéticos.

Lo que tendería a prever que, si los genes son influidos sobre por distintas radiaciones recibidas a dosis anormales, podrían también necesitar una de estas radiaciones naturales, que permanece puede ser a descubrir, para expresar algo.

Por supuesto, para probarlo sería necesario suministrarse a experiencias referentes al desarrollo de embriones, retirados a estas distintas radiaciones y ver lo que pasan a ser.

¿Se trataría él de un campo morfogenético?

Muchos “quizá” y de “porqué” y por el momento las pocas certezas.

 

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